Sunday, 13 October 2013

Viajes, cajas, recuerdos

Abres una maleta o una caja y sale un olor que trae nostalgia. Era una gran persona. Hay trocitos de ella en cada sobre de carta que abres, en cada cajita, en cada libro. Esto es hacerse mayor. 

También hay cosas de personas a las que conociste y se fueron demasiado pronto, de las que solo tienes el recuerdo de verlas sentadas en el comedor de una casa enmoquetada, al lado del ventanal, siempre en el mismo sitio, jugando siempre al mismo juego. Me gustaría haber podido conocer más a mi abuelo, era una persona que viajaba mucho y construía cámaras de fotos. 

Siempre recordaré la única vez que ella se enfadó conmigo, ya que me impactó muchísimo porque era la persona más buena del mundo, cariñosa, atenta, amable, cuidaba de todos sin esperar nada a cambio. She was a love, diríamos. Yo me había puesto a jugar con los coches de colección que habían sido de mi abuelo y los dejé esparcidos por el suelo. Se podrían haber roto; mi abuela me había advertido que podía jugar con ellos solo si los guardaba otra vez en la vitrina al terminar...

A veces parece que tienes un máximo de amor en tu vida. Pierdes a alguien pero recuperas a otra persona; si entra alguien importante en tu vida, otro se va. Lo que está claro es que siempre tienes a alguien. 

Tú me invitaste a cenar y me diste un abrazo de esos que curan, aunque solo sea un poquito, para ir yendo. 



Texto que escribí hace casi tres años pero que no quiero perder.

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